Nuestro nombre

Un lugar sagrado, un altar, un especie de árbol. Éste es el Rehue, donde la machi o el chamán se reunían para comunicarse con la divinidad. Durante su invocación, en estos rituales curativos y mágicos con hierbas, también hacían uso del Kultrúm. En ese Nguillatun los mapuches agradecen por toda la naturaleza brindada.

Fueron dueños, no individual sino colectivamente, de extensiones de tierra necesaria para cultivar y obtener frutos con respeto y cuidado. “Fueron”, cuando a nivel antropológico se habla, de pueblos originarios, se habla en pasado. Pero en muchos lugares todavía los originarios “son” dueños de poca extensión y hombre-tierra se tratan mutuamente con la misma consideración.

Este es un pequeño homenaje a los descendientes indígenas, a su sabiduría pragmática y a sus principios cosmogónicos.